Llegué a Vilafranca
David Monteagudo
Vilafranca
Llegué a Vilafranca a primera hora de la mañana, después de haber conducido durante toda la noche. Intenté recordar cuántos años llevaba fuera, sin haber hecho ni una triste visita, pero no fui capaz de echar las cuentas. La falta de sueño, la insana vigilia, mezcla de exaltación y aturdimiento, que había conseguido a base de estimulantes, enturbiaba mi mente y al mismo tiempo me daba una sensación de levedad un tanto ir
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